lunes, 12 de diciembre de 2011

VIDAURRE Y LA HISTORIA: NOTA SOBRE LOS TRABAJOS HISTÓRICOS DEL "CIUDADANO" MANUEL LORENZO DE VIDAURRE




VIDAURRE Y LA HISTORIA: NOTAS SOBRE LOS TRABAJOS HISTÓRICOS DEL “CIUDADANO” MANUEL LORENZO DE VIDAURRE


1. Escasa información existe sobre los trabajos históricos realizados por Manuel Lorenzo de Vidaurre. Las referencias las conocemos por las noticias que brindaba el propio autor en los escritos que hizo públicos. Vidaurre, como lo manifestara Jorge Guillermo Leguía, el mejor conocedor de su vida y obra, había sido un espíritu profundamente estudioso[1]. En efecto, desde niño los libros fueron para Vidaurre sus juguetes. “Los hábitos de la niñez se perpetúan con nosotros. No jugué en el colegio, no he jugado nunca”, escribiría en el Plan del Perú[2]. Sus libros predilectos se vinculaban a la historia, la política y el derecho. No podía ser de otra manera. Maquiavelo, el político a quien más admiraba, se valió de la historia, maestra de vida y de sabiduría política. Así, para Vidaurre la historia sería “la base” de su política[3] y los libros una de las fuentes para consolidar esa base. En 1830 confesaba: “Ni soy un sabio, ni tengo conocimientos que no sean muy comunes. No hay más en mí, sino que leo libros, y los entiendo”[4]. Otra de las fuentes era la observación, el conocimiento práctico de los hechos. En una de sus cartas desde Boston, escribía: “Digan mis enemigos cuanto les agrade en contra de mis cartas americanas; mientras viva he de ir imprimiendo los sucesos interesantes que ocurran, y que lleguen a mi noticia. Mis reflecciones tal vez no serán de grande importancia, pero los hechos mismos darán motivo a otras muy útiles, que cada uno de los lectores hará sobre ellas. Mi objeto que es inspirar la moral más pura en mis compatriotas, se ha de conseguir. Yo no hallo enseñanza más fácil y provechosa, que la de los ejemplos. Hacen una impresión fortísima en nuestros corazones y espíritus (…) Yo observo cuanto es digno de memoria, en los países donde viajo, y refiero los hechos sin alterarlos en un ápice”[5].

Era verdad. Y Vidaurre no solo refería los hechos tales cuales eran. Incorporaba en sus escritos ideas, manías, sentimientos, aspiraciones y recuerdos, virtudes y defectos propios
[6]. Pando no se equivocaría al describir las “cualidades” de tan vasta obra: “Estilo incorrecto y exótico –trozos elocuentes al lado de otros rastreros –dialéctica firme mezclada con evidentes paralogismos –conocimientos varios y vasta erudición sin oportunidad –imaginación fogosa que no sabe respetar, y divaga por infinitos objetos –propensión irresistible a personalidades innecesarias, y a ocupar a sus lectores con elogios propios, ociosas particularidades, y pormenores domésticos”[7]. La manía por escribir y publicitar sus trabajos le merecerían a Vidaurre muchas críticas, varias de ellas muy sarcásticas. Veamos una de ellas, relacionada a sus divagaciones: “todos podremos gloriarnos (…) de poseer en nuestra patria un literato dotado de tan basto saber, que no menos posee la bella literatura que el arte de cocina, la ciencia del derecho que los oficios más humildes, la política de Maquiavelo que las manipulaciones de la calafatería, de la carpintería, de la industria en fin”[8]. Vidaurre se defendería de las críticas, reconociendo sus defectos, aunque manifestando que más valía ser firme en los buenos principios. Refutando la Reclamación de los vulnerados derechos de los hacendados de las provincias litorales del departamento de Lima[9], obra sin firma pero escrita por Pando, a quien acusaba de plagiario, decía Vidaurre: “Es más fácil repetir o escribir los nombres de los autores, u oradores ilustres que imponerse a fondo de sus doctrinas. Hay muchos sabios de gacetas y romances, pocos que se sugeten a una lectura metódica, única, que puede aprovechar, y ser útil a nuestros conciudadanos. Más vale la sugeción a los buenos principios, que la perfección y delicadeza en las sílabas, frases, gramática moderna, pronunciación a la rigoroza española. En todos estos adornos, confieso mis defectos; confesáranlos con igual franqueza los que se atreven a hablar sobre ciencias, que solo vieron en índices, catálogos”[10].

2. En la sección de inéditos correspondiente a la bibliografía que de la obra de Vidaurre preparara Alberto Tauro, este incluía una “Historia del Perú”. La traía a colación por la noticia que el propio Vidaurre diera en su “Discurso sétimo” del año 1824: “Si mi edad, mi empleo, y el trabajo a que estoy contraído de escribir nuestra historia, me lo permitieran, publicaría un ligero curso para mis jóvenes compatriotas”
[11]. Empero, Tauro dudaba en cuanto a la existencia del mismo. “¿Se trataba realmente de una exposición del pasado histórico, o del ‘suplemento’ a las Cartas Americanas?”, inquiría[12]. Sin embargo, Vidaurre ya había dejado otras pistas sobre sus trabajos históricos, descartándose, por tanto, la hipótesis de que el Suplemento a las Cartas Americanas era la historia aludida. Decía Vidaurre: “Si me alcanzara la vida para imprimir las vidas de los reyes de la España, comparados con los Incas del Perú, será esta una obra muy instructiva para los niños, y que les inspirará ideas verdaderamente democráticas. No deberán leer mis Cartas Americanas ni la presente obra, que solo son propias para personas instruidas”[13]. Del mismo modo, en la carta de renuncia a la plaza de magistrado del Supremo Tribunal de Galicia, dirigida a Fernando VII, expresaba: “Ocuparé mis últimos años en escribir la comparación de los Incas, mis antiguos reyes, con las posteriores dinastías de austriacos y borbones. A V. M. le toca el paralelo con Atahualpa: ambos últimos monarcas del riquísimo Perú”[14].

La confirmación de haber escrito Vidaurre algunos trabajos sobre la historia del Perú la encontramos en una nota publicada en el periódico La Estafeta del Pueblo. En efecto, el 20 de febrero de 1827 se daba a conocer al público limeño estar abierta una suscripción para la publicación de los discursos históricos que tenía escritos Manuel Vidaurre: “Gobierno de los Incas = Gobierno de los europeos comparado con el de los Incas en los mismos siglos = Gobierno de los españoles hasta D. Fernando Abascal = Gobierno de D. Fernando Abascal y D. Joaquín Pezuela. Gobierno del protector San Martín = Escribirá el del Dictador, y en él agregará los de la administración de la junta, de D. José Riva – Agüero, y D. Bernardo Tagle”. Tratándose de obras voluminosas por cada una de ellas la suscripción era de doce reales y la publicación se realizaría por meses. Los interesados debían tratar con Mariano Tramarria
[15]. Nada sabemos del destino editorial de dichas obras. Al parecer no se logró completar el número de suscriptores necesario para publicarlas. De los manuscritos mejor no hablar. Ojalá todavía existan y se conserven en algún archivo.





[1] Jorge Guillermo Leguía. “Apuntes psicológicos sobre don Manuel Lorenzo de Vidaurre”. Historia y Biografía. Lima: Asociación Cultural Integración, 1989 (1929), pp. 177 – 178. Quien se interese por Vidaurre no debe dejar de consultar la siguiente obra, trunca, del mismo Jorge Guillermo Leguía. Manuel Lorenzo de Vidaurre. Contribución a un ensayo de interpretación sicológica. Lima: Imp. “La Voce d’Italia”, 1935.
[2] Manuel Lorenzo de Vidaurre. Plan del Perú, defectos del gobierno español antiguo, necesarias reformas. Obra escrita por el ciudadano Manuel de Vidaurre a principios del año de 10 en Cádiz, y hoy aumentada con interesantes notas. Se dedica al Exmo. Señor don Simón Bolívar, desde Philadelphia año de 1823. Contiene al fin la renuncia que hace el autor de la plaza de oidor de Galicia y en ella los motivos políticos que obligan a la isla de Cuba a declarar inmediatamente su independencia. Philadelphia: Impresa por Juan Francisco Hurtel, 1823, p. 137, nota *.
[3] Manuel Lorenzo de Vidaurre. “Manifiesto primero que presenta al pueblo el ciudadano Manuel de Vidaurre, del atentado contra la seguridad personal, habiéndolo sacado de su casa preso con soldados, el martes 25 de diciembre primero de pascua, a la una y media del día, por orden del Presidente de la República, expedida por el ministro de la guerra don Juan Salazar. Se agregan al fin dos discursos sobre los derechos de ciudadanía” (1827). Efectos de las facciones en los gobiernos nacientes. En este libro se recopilan los principios fundamentales del gobierno democrático constitucional representativo. Obra escrita por el ciudadano M. L. Vidaurre, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, ministro plenipotenciario en el gran Congreso de Panamá, ministro de Estado y de relaciones interiores y exteriores, diputado por la provincia de Lima en el Congreso Constituyente; resulta de su expatriación. Boston: W. W. Clapp, 1828, p. 32.
[4] Manuel Lorenzo de Vidaurre. Proyecto del Código Eclesiástico, escrito por Manuel Lorenzo de Vidaurre, miembro de las principales sociedades científicas y económicas del Estado de Massachussets, en la República de Norte América, de la Sociedad Promovedora de la Libertad de Cuba en Méjico, doctor en leyes y cánones en la Universidad de San Marcos de Lima, su patria; presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, ministro plenipotenciario en el gran Congreso de Panamá, ministro de Estado, etc., etc., etc. París: Imprenta de Julio Didot Mayor, 1830, p. 57, nota 1.
[5] Manuel Lorenzo de Vidaurre. “Principios de buena moral de las bostonesas”. Boston, 6 de noviembre de 1828. El Constitucional. Nº 84. Lima, 11 de octubre de 1834.
[6] Jorge Guillermo Leguía. “Apuntes psicológicos sobre don Manuel Lorenzo de Vidaurre”, p. 187.
[7] Mercurio Peruano. Nº 155. Lima, 7 de febrero de 1828, p. 3.
[8] “Comunicados”. La Miscelánea. Nº 503. Lima, 3 de marzo de 1832, p. 2.
[9] José María de Pando. Reclamación de los vulnerados derechos de los hacendados de las provincias litorales del departamento de Lima. Lima: Imp. Rep. de J. M. Concha, 1833.
[10] Manuel Lorenzo de Vidaurre. “Refutación del folleto en que se reclaman los derechos vulnerados de los hacendados de las provincias litorales del departamento de Lima. Escrita por el ciudadano M. L. Vidaurre. Nº 1”. El Constitucional. Nº 17. Lima, 4 de enero de 1834, p. 5.
[11] Manuel Lorenzo de Vidaurre. “Discurso séptimo: continúan las leyes fundamentales, rentas”. Colección Documental de la Independencia del Perú. Tomo I, Volumen 5. Plan del Perú y otros escritos por Manuel Lorenzo de Vidaurre. Edición y prólogo de Alberto Tauro. Lima. Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1971, p. 400.
[12] Alberto Tauro. “Bibliografía de Manuel Lorenzo de Vidaurre”, Ibíd., p. XLI.
[13] Manuel Lorenzo de Vidaurre. Plan del Perú, p. 127, nota +.
[14] Ibíd., p. 224.
[15] La Estafeta del Pueblo. Nº 3. Lima, 20 de febrero de 1827, p. 24.

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