miércoles 5 de octubre de 2011

CARACTERES POLÍTICOS

El texto que transcribimos es un interesante artículo publicado en el periódico Miscelánea el año de 1833, en la época que volvió a la redacción Felipe Pardo y Aliaga, tras el retiro de Bernardo Soffia como editor.

Caracteres Políticos*


Criton es uno de los hombres más profundos en la política. La ha estudiado en los autores griegos, en los romanos y en los de la edad media. Conoce a fondo la magna carta inglesa, y podría dirijir una cámara de los comunes como el Speaker más consumado. Sabe por menor la biografía de Benjamin Constant, y de memoria los discursos de Arguelles en las cortes de España. Todos estos trabajos los ha emprendido con el ocinú designio de ser útil a su patria. Después de diez años de estudios continuos ha salido de su retiro, y ha conocido que no sabía una palabra. Su ciencia no tiene aplicación a las cosas que lo rodean, y ahora tiene que encerrarse otros diez años para aprender las cosas de su país.


Calcedonio es el ídolo de los liberales. Su divisa es: guerra al que manda. Llámese como quiera, obre bien o mal, sea lejítimo o intruso, justo o inicuo, sabio o ignorante, el que manda es el objeto eterno de su odio implacable. Para cada decreto que se espide, tiene una vasta colección de argumentos de hecho y de derecho, de erudición y de raciocinio, dirijidos todos a probar matemáticamente que el que manda es un perverso y que lo mandado es un crimen. Tiene escritos diez volúmenes en folio que dará a luz cuando sus amigos formen una suscripción que le deje de ganancia siquiera ocho mil pesos. Hasta entonces este impagable tesoro yace en lo más profundo de una cómoda de caoba.


Polipodos es el Mercurio de la política; el nuncio, el investigador, el propagador de todo cuanto pasa. Dice que no quiere teorías sino hechos, y los anda recojiendo por todas partes con incansable ahinco, dando suma importancia a los que él concibe capaces de influir en la suerte del estado. El ministro estornudó ayer dos veces durante el despacho. Ayer noche a las doce se observó un hombre parado enfrente de palacio. La secretaría se cerró ayer cinco minutos y medio y dos segundos más tarde que de costumbre. Tales son los gravísimos datos que este hombre activo se toma todos los días el trabajo de comunicar a sus amigos, a sus conocidos y a los que no son ni uno ni otro.


Nautifilos es uno de los muebles que han adornado de tiempo inmemorial una de las primeras oficinas de la nación. Su presencia en ella, es como la del estante o la del sillón. Su política es vastísima pero está reducida a la teoría de los espedientes, a la táctica de los decretos y a la profundidad de los informes. Ha visto pasar diez o doce gobernantes, y todos lo hallan allí, y allí lo dejan. A nadie censura, a nadie elojia - pero a todos comunica secretos, y de todos arranca confianzas.


Ariston adora la libertad, se arrodilla delante de las garantías, y se quita el sombrero al decir derechos: pero como se educó en el despotismo, le cuesta mucho renunciar a sus formas, y ha llegado a reunir en su imajinación la sustancia de lo nuevo y la forma de lo antiguo. Un fiscal es a sus ojos poco menos que una divinidad, y una real cédula poco menos que la biblia. Todavía dice la corte hablando de Madrid, el reino hablando del Perú, y las cajas reales, hablando de la tesorería nacional. Cuando tiene un pleito, le duele mucho ir a la conciliación, porque no se habla de esto en la Novísima. No puede acostumbrarse al nuevo diccionario, y así comete las más risibles equivocaciones, como el otro día que dijo - Los señores oidores no me habían dado oídos, pero yo obtendré una real cédula del congreso.


Eterna sería esta nomenclatura si quisiéramos dar lugar en ella a todos los astros que hermosean nuestro hemisferio político.


* Miscelánea. Nº 778. Lima, 14 de febrero de 1833, p. 1.